domingo, abril 1

Impedir que el aire circule entre los cuerpos


Impedir que el aire circule entre los cuerpos. Venerar la luz de la tarde de invierno que entra por la ventana. Dibujar cicatrices con la yema de los dedos, para después borrarlas con los labios. Con la lengua. Besarse por dentro. Celebrar en un mismo día el cumpleaños de todos los enemigos. Caminar mientras se hace de noche por un alambre tendido entre las azoteas de los dos edificios más altos de Tokio. Caer en el último metro. Y salvarse. O desde el más alto de los dos hasta una playa. Descender lentamente hasta alcanzar la arena. Creerse mar. Sentirlo. Refugiarse en la sombra curva y fugaz que origina un cuerpo desnudo. En la que se modifica con cada movimiento. Aunque imperceptible. Mancillar los límites. Asaltar fronteras. Otorgarle al tiempo categoría de espacio. Gritar hasta que despierten de su siesta de años los leones. Correr entonces. Rebeca dijo quiero decirte algo y no sé lo que es. Yo dije tuve ganas de llorar, como los perros. Qué palabras terribles brotan a veces en ese estado.

gijón.febrero2012.

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