domingo, marzo 3

Convertirnos en reyes

Sucede que no amanece,
que la noche se extiende
más allá de lo soportable,
que llega el frío y, con él,
la tristeza,
que echo de menos tu cuerpo,
ahora sólo tu cuerpo
como el lugar donde el dolor
no existe.
Y entonces puede llover
y oscurecerse el cielo.

Dejar pasar las horas
sin miedo a perderlas.
Creernos inmortales.
Subir las escaleras.
No bajarlas durante días.
Dar por cerrado este tiempo,
abrir uno nuevo.
Borrachos de fortuna,
ser otros, aunque los mismos.
Reconocernos en los besos,
más allá de las cenizas.
Dormir cien horas,
comer en la cama
la fruta que Alicia
encontró en el mercado.
Pobre Alicia.
Sonreír.
No darnos por vencidos.
Someter a febrero y, así,
convertirnos en reyes,
lejos ya y para siempre
del invierno.

gijón.enunfebreroindomable.antesdelosaviones.

días