Debería haberme afeitado
para
no tener este aspecto
de
rey destronado por la primavera,
con
rinitis, dolor de espalda y, en los párpados,
esa
tristeza leve que se posa
en
las estanterías cuando amanece y
los
sueños quedan prendidos en la almohada
o
dibujados (apenas unos trazos)
en
las sombras de un cuerpo
desnudo
y desconocido
que
no me atrevo a besar.
Dan
lluvia para el fin de semana.
No
termina de marcharse el invierno.
Conversaciones
de ascensor
que
se nos han metido dentro de casa.
cimavilla.antesdemásaviones

No hay comentarios:
Publicar un comentario